Con sus cuerpos perfectos, su piel brillante y sin arrugas,
las modelos desfilan por las pasarelas de todo el mundo como diosas, vestidas
con los mejores trajes de los diseñadores más destacados. Van caminando, pasito a pasito, durante unos
pocos metros. La concentración y la confianza al andar son de vital importancia
porque ¿sabéis qué puede pasar? Una pequeña caída en frente de los ojeadores y
adiós a tu vida en las pasarelas fama, trabajo, dinero ¡Bon voyage!
En realidad no es para tanto. Pero estoy segura de que más de una después de caerse delante de tanta gente, incluyendo a la prensa y por consiguiente del mundo, piensa que su carrera está acabada y que en el momento en el que pise una pasarela de nuevo todo el mundo se acordara de ella como la modelo que desfilando se cayó estrepitosamente contra el suelo destrozando el desfile o algo de ese estilo.
Mª LUISA PÉREZ GUILLAMÓN







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